jueves, 28 de abril de 2011

Amigos

Al fin vuelvo de clases, y estoy tranquilamente en mi habitación. Lástima que no haya nada que hacer.
Ser un hombre solitario tiene sus desventajas. Si bien aprecias cada momento de intimidad, mucho paraíso se vuelve abrumante. Cómo ahora, que no tengo nada que hacer ni a nadie que sepa que hacer...

Una canción resuena en mi pieza. Es el sonido de mi celular. Raro, pocas veces me llaman.
Es un numero extraño, ni siquiera lo conozco.

- ¿Aló? - Pregunto tímido.
- ¿Hoz? - Responde un hombre.
- Si, con él.
- Ponte zapatillas, inútil. Nos encontramos en una hora donde siempre.

En ese instante pensé en escribir sobre las amistades

Las amistades son la base de todo ser humano. Un humano sin ellas, no es un humano.
Después de todo, somos "seres sociales" como dicen. No se quién, solo se que lo dicen.

Para salir de casa, sólo necesito un par de cosas. Zapatillas, y mi chaqueta.
Quien llamó, no pudo ser otro que mi amigo Ricardo.

Si bien soy un hombre solitario, no quiere decir que no tenga amigos. Solitario y ermitaño son conceptos diferentes.

Los amigos que poseo los puedo contar con los dedos de una mano. El resto, son sólo conocidos.
Esa filosofía de vida me mantiene vivo, pero más solo que al resto.

Ricardo y Pablo. Dos amigos inigualables. A Ricardo lo conozco hace unos siete años, y a Pablo hace seis. Ricardo es el que sabe que es una fiesta de nosotros tres. Pablo es como yo, se queda en casa.
Siempre que uno sale, los otros salen. Pero últimamente, nos hemos visto poco.

- ¡Eh, Hoz! - Escucho a Ricardo llamarme desde lejos.

Me acerco a ellos. Digo ellos, porque esta Christian y Pancho ahí.

- Tiempo no nos veíamos. - Señalé
- No seas dramático - Reía Ricardo - Tengo un buen plan.
- Escucho.
- Mira, creo que a ustedes dos les hace falta salir más.
- Estoy bien, gracias. - Intervino Pablo. Siempre es defensivo con este tema.
- Pablo, sólo escucha. - Pidió Ricardo - Un amigo dará una fiesta en tres días más.
- ¿Fiesta? - Intervine yo esta vez - ¿Sabes que no voy a una fiesta desde que me licencié.
- Suenas como un treintañero, Hoz. - Señaló Pablo.
- A eso me refiero. - Ricardo exclamó - Necesitan ambos salir. ¡No tienen treinta, tienen dieciocho, por el amor de dios!
- Supongo que Christian tiene un buen punto ahí. - Medité en voz alta.
- Miren - Pablo interrumpió rápidamente - Yo no he ido a una fiesta donde no conozca a nadie.
- ¿Y que hay de Hoz y yo? - Preguntó Ricardo.
- Bueno... - Pablo hizo silencio - Está bien. Voy... ¡Pero sólo si hoz va!
- ¿Y bien Hoz y? - Preguntó Ricardo - ¿Vas?
- Err...

Los amigos son como la voz de la conciencia. Los buenos amigos, claro.

Te hacen hacer cosas que no creíste hacer algún día, "por tu bien". Cómo ir a una fiesta llena de extraños. No son mi estilo. Pero qué se yo de estilos.

Lo cierto es que, cuando se tiene un buen amigo, se le debe escuchar. Además, si algo sale mal, las amistades no son tan difíciles de terminar .

Después de todo, "Los amigos son los hermanos que escoges en la vida". O algo así...

martes, 26 de abril de 2011

Rutina

Siete de la mañana, o algo así.
El ruido del despertador en el oído, y con un sueño inmenso. Así empieza mi día, como el de muchos.

La rutina no es nada grave. Si muy aburrida.

Me levanto una hora despues de que suena mi despertador, tomo un desayuno improvisado, un poco de aseo personal, y estoy listo para salir.

Todos los días, todas las semanas. Cada vez es lo mismo...

No significa para nada que en los fines de semana haga algo distinto, si no estoy estudiando para un exámen, estoy ocupando ese tiempo en estupideces.

Ahora, siempre hay que hacer una diferencia. Entre Rutina y Monotonía, hay una delgada, delgada línea.
La diferencia está en todas esas cosas que rondan la mente mientras haces todas estas pequeñeces.

El pensar cosas idiotas está subestimado. Cosas tan vanas como el pensar que pasaría si volara son las pequeñeces que te salvan de la monotonía.

Hay que aceptarlo, en un mundo como el de hoy, la rutina es parte de nuestra vida, y no podemos evitarla. Aunque seas un gigoló, seguirías sientiendo la rutina.

Para resumir.

La receta para combatir la monotonía:

1. Nunca compares un día con otro. Nunca son iguales, por más que se parezcan.
2. Nunca dejes de imaginarte cosas. Por ahora, pensar es gratis.
3. De vez en cuando, hacer algo diferente ayuda.


Eso sería la lección de hoy. Suerte.