Siete de la mañana, o algo así.
El ruido del despertador en el oído, y con un sueño inmenso. Así empieza mi día, como el de muchos.
La rutina no es nada grave. Si muy aburrida.
Me levanto una hora despues de que suena mi despertador, tomo un desayuno improvisado, un poco de aseo personal, y estoy listo para salir.
Todos los días, todas las semanas. Cada vez es lo mismo...
No significa para nada que en los fines de semana haga algo distinto, si no estoy estudiando para un exámen, estoy ocupando ese tiempo en estupideces.
Ahora, siempre hay que hacer una diferencia. Entre Rutina y Monotonía, hay una delgada, delgada línea.
La diferencia está en todas esas cosas que rondan la mente mientras haces todas estas pequeñeces.
El pensar cosas idiotas está subestimado. Cosas tan vanas como el pensar que pasaría si volara son las pequeñeces que te salvan de la monotonía.
Hay que aceptarlo, en un mundo como el de hoy, la rutina es parte de nuestra vida, y no podemos evitarla. Aunque seas un gigoló, seguirías sientiendo la rutina.
Para resumir.
La receta para combatir la monotonía:
1. Nunca compares un día con otro. Nunca son iguales, por más que se parezcan.
2. Nunca dejes de imaginarte cosas. Por ahora, pensar es gratis.
3. De vez en cuando, hacer algo diferente ayuda.
Eso sería la lección de hoy. Suerte.
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