Tener un hermano diferente es un cuento. No camina, no habla, apenas mueva sus bracitos, a pesar de ello es muy valioso en mi vida. Me mostro lo injusto y frágil de la sociedad. Le encanta reír y jugar. Pero la sociedad no lo volara; no hará las cosas como los demás. Sin embargo me consuela que cada día más gente toma conciencia de esto. Ellos no saben que se puede vivir con una diversidad funcional y ser plenamente feliz. Seguirán construyendo una sociedad maquillada donde lo único que resultara es la exclusión. En cambio, decidí aportar a la inclusión.
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